martes, 4 de agosto de 2009

La quinta mujer - Henning Mankell.

Ella se sirvió té de un termo y preguntó de repente por qué era tan difícil vivir en Suecia.

- A veces he pensado que es debido a que hemos dejado de zurcir los calcetines- dijo Wallander.

Ella le miró inquisitivamente.

- Lo digo en serio –siguió él-. Cuando yo era pequeño, Suecia era todavía un país en el que uno zurcía sus calcetines. Yo aprendí incluso en la escuela cómo se hacía. Luego un día, de pronto, se terminó. Los calcetines rotos se tiraban. Nadie remendaba ya sus viejos calcetines. Toda la sociedad se transformó. Gastar y tirar fue la única regla que abarcaba de verdad a todo el mundo. Seguro que había quienes se empeñaban en remendar sus calcetines. Pero a estos ni se les veía ni se les oía. Mientras este cambio se limitó sólo a los calcetines, quizá no tuviera mucha importancia. Pero se fue extendiendo. Al final se convirtió en una especie de moral, invisible, pero siempre presente. Yo creo que eso cambió nuestro concepto de lo bueno y lo malo, de lo que se podía y lo que no se podía hacer a otras personas. Todo se ha vuelto mucho más duro. Hay cada vez más personas, especialmente jóvenes como tú, que se sienten innecesarias o incluso indeseadas en su propio país. Y ¿Cómo reaccionan? Pues con agresividad y desprecio. Lo más terrible es que, además, creo que estamos sólo al principio de algo que va a empeorar todavía más. Está creciendo una generación ahora, los que son más jóvenes que tú, que van a reaccionar con más violencia aún. Y ellos no tienen el menor recuerdo de que, en realidad, hubo un tiempo en el que uno se remendaba los calcetines. Un tiempo en el que no se usaban y tiraban ni los calcetines ni las personas.

Sinceramente, a pesar de estas líneas que me han resultado simpáticas, el libro... "ni fu ni fa". Mira que me gustan las novelas de Mankell pero esta me ha resultado bastante tediosa. Cuando quiero despejarme entre una lectura y otra suelo escoger una novela policíaca para ello pero esta vez la cosa no ha salido bien. ¡Qué se le va a hacer!

6 comentarios:

Wara dijo...

Pues yo, que he sido fiel seguidora del Wallander televisivo, no conocía sus andanzas librescas, y ahora tengo miedo de ponerme a leer y comparar con la imagen que me he formado. Además, hay tantas cosas esperando que no sé si le llegará el turno, qué desastre.

Respecto a lo de zurcir... Tengo una prima que no hace muchos años todavía usaba una bombilla para cogerle los puntos a las medias, y es que había sido una artista en esas labores. Qué tiempos.

Un abrazo, Anjanuca.

Anjanuca dijo...

Anda mira, pues yo al Wallander televisivo no le conozco. En cuanto al literario me encanta, pero esteeeee.... un poco lento para mi gusto.

Mi abuela usaba un huevo de madera para zurcir. Parece que la estoy viendo coger los puntos sueltos con una concentración absoluta. Me admiraba el resultado final, casi invisible.

Besucos Wara.

David Jiménez Urbán dijo...

Hola! Soy el de Un rinconcito para dos frikis! El administrador... Y yo soy el que se está leyendo el libro de Pasajes de la historia! Me está gustando mucho! Me pasaré por tu blog de vez en cuando!! Me gusta mucho tambien!

Anjanuca dijo...

Bienvenido David, y gracias por la visita.

Besucos.

Anderea dijo...

Anjana, pues a mí el fragmento que has elegido me ha parecido mucho más que simpático. Me ha impresionado mucho. Creo que describe lo que ocurre en realidad. Con sagacidad.

Gracias por presentarlo.

Anjanuca dijo...

Yo también lo creo, Anderea. Pero usar el zurcido de calcetines para explicarlo me pareció simpático y original.

Muxu.