Aburrirme ¿YO?.

sábado 21 de noviembre de 2009

No sé qué día de esta semana (no, no tengo Alzheimer es que la agenda de esta semana ha estado apretada), cenando en casa de unos amigos, alguien me tomaba el pelo porque cada vez que me llama me encuentra fuera de casa: “Eres un culo inquieto, desde luego tú no te aburres”. Mira que “provocarme” a mí de esa manera…. Buena le cayó.

- Pues no, yo no me aburro. Otra cosa es que haya muchas cosas, y alguna que otra persona, que me aburren soberanamente pero aburrirme ¿yo?…. Eso, señores, nunca.

Es imposible que me aburra porque se me ocurren mil cosas para ocupar mi tiempo: un curso, la piscina, mis clases de tango, una exposición, una conferencia, un paseo por la ciudad, una excursión al campo (Ahhh el campo en otoño, divino), hacer esas fotografías, los amigos… Y, por supuesto, un libro.

¡Pero vamos a ver! ¿Cómo puede alguien aburrirse habiendo libros? A mí que me lo expliquen porque, por más vueltas que le doy, no lo puedo entender. ¡Aburrirse! Pero ¿eso qué es? Y no me digan que lo busque en el diccionario, seguro que ninguno de los míos no tienen esa palabrota ;)

Y salió la réplica (lo reconozco, culpa mía que lo puse a huevo):

- Ya bonita, ¿y a los que no nos gusta leer?

- Pues a los que no os gusta leer, primero os diría que no sabéis lo que os perdéis pero, puesto que ya tenemos todos una edad mala para soportar cambios dramáticos en nuestras vidas…, seguro que hay alguna otra cosa que os gusta hacer yo qué se: maceteros de macramé, puzzles,
jugar con las moscas... ¡Ea! A buscarse una afición pero aburrirse… eso es perder el tiempo.

Y así siguió la conversación un rato más hasta que fue tomando otros rumbos, unos más trascendentales que otros, entre risas, cafés y algún que otro gin-tonic.

Hoy, este amigo que me tomaba el pelo me ha enviado un correo electrónico con este archivo adjunto:





Y me he reído a gusto no sólo por la viñeta, Forges siempre me ha parecido brillante, sino porque el “asunto” del correo decía: “Tú ganas: para ti la perra gorda.”

Nota, por si acaso:
Una “perra gorda” no es una caniche con problemas de obesidad mórbida. Popularmente se conocía así a la moneda de 10 céntimos de peseta. Y si queréis saber por qué podéis informaros aquí.

20 años de la Convención de los Derechos del Niño.

jueves 19 de noviembre de 2009


El primer texto de la “Declaración de los Derechos del niño” estaba formado por 10 principios y fue aprobado por Naciones Unidas en 1059. Legalmente, esta primera declaración, no tenía carácter obligatorio por lo que los derechos de la infancia no quedaban suficientemente protegidos.

Fue Polonia quien, en 1078, presentó un nuevo texto en Naciones Unidas y, tras años de negociaciones con líderes políticos, religiosos, ONG y otras instituciones, en 1989 se aprobó el
texto definitivo de la “Convención sobre los derechos del niño” con cumplimiento obligatorio para todos los países que la ratifiquen.

Hoy en día, la Convención ha sido aceptada por todos los países del mundo excepto por dos: Somalia y Estados Unidos (curiosamente la sede de las Naciones Unidos, cuyo terreno y edificio están considerados territorio internacional, está en Nueva York).”

De los países que han firmado dicha convención me pregunto cuántos la cumplen. A mi modo de ver, ninguno.

Personalmente los dos artículos de la Convención que considero más importantes, junto con el que se refiere a la educación, son:


ARTICULO 19. Protección contra los malos tratos.

1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o exploración, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo.

2. Estas medidas de protección deberían comprender, según corresponda, procedimientos eficaces para el establecimiento de programas sociales con objeto de proporcionar la asistencia necesaria al niño y a quienes cuidan de él, así como para otras formas de prevención y para la identificación, notificación, remisión a una institución, investigación, tratamiento y observación ulterior de los casos antes descritos de malos tratos al niño y, según corresponda, la intervención judicial.

ARTICULO 34. Explotación sexual.

Los Estados Partes se comprometen a proteger al niño contra todas las formas de explotación y abuso sexuales. Con este fin, los Estados Partes tomarán, en particular, todas las medidas de carácter nacional, bilateral y multilateral que sean necesarias para impedir:

a) La incitación o la coacción para que un niño se dedique a cualquier actividad sexual ilegal.
b) La explotación del niño en la prostitución u otras prácticas sexuales ilegales.
c) La explotación del niño en espectáculos o materiales pornográficos.



Creo que ya va siendo hora de que todos los gobiernos abandonen la hipocresía que les caracteriza y comiencen a respetar y a hacer respetar estos derechos infantiles.

Fuente: UNICEF

Diccionario.

martes 17 de noviembre de 2009

Diccionario. (del b. lat. Dictionarium) Libro en el que se recogen y explican de forma ordenada voces de una o más lenguas, de una ciencia o materia determinada. II 2. Catálogo numeroso de noticias importantes de un mismo género, ordenado alfabéticamente. DICCIONARIO bibliográfico, biográfico, geográfico.”

Esta es la definición que encuentro en el DRAE. Y ahora a ver qué dice mi “tantos años deseado” María Moliner.

Diccionario (del b. lat. Dictionarium) Libro en el que se da una serie más o menos completa de las palabras de un idioma o de una materia determinada, definidas o co su equivalencia en otro idioma, generalmente por orden alfabético: Diccionario etimológico. Diccionario plurilingüe. Diccionario de sinónimos. Diccionario técnico.”

María Moliner es un poco más extensa a la hora de definir la palabra “diccionario” pero me quedo con esto que es suficiente para el motivo de esta entrada de hoy.

En alguna ocasión he leído entrevistas en las que el periodista preguntaba al entrevistado cuál era su libro de cabecera. Las respuestas, algunas bastantes curiosas, para todos los gustos. Si alguna vez me hiciesen esa pregunta, yo respondería que el diccionario. Esa maravilla de libro, que tiene entre sus tapas miles de palabras esperando a ser conocidas y utilizadas, me resulta imprescindible.

Además de los dos diccionarios arriba mencionados, también tengo uno de sinónimos y antónimos, latín, filosofía, historia, arte, inglés y francés. Algunos están más gastados que otros por el uso, pero todos me resultan imprescindibles para aprender nuevas palabras o conceptos que surgen en mis lecturas y que me ayudan a comprender lo que estoy leyendo y, por supuesto, a enriquecer mis conocimientos y mi vocabulario. Me encanta ese trajín de páginas adelante – páginas atrás que forma el ritual de buscar una palabra en el diccionario. Es como un ritual, aunque ya sé que tan sólo es un acto inevitable.

Escribo todo este rollo porque hoy he recibido un correo electrónico anónimo (no firma nadie y de la dirección del correo no se saca más que una carcajada) que me explica amablemente que una de las normas de los bloggers es explicar las palabras no muy comunes y que es posible los lectores no entiendan. También me dice el anónimo que si no quiero extenderme con una explicación siempre puedo enlazar la palabra a un lugar donde se de la definición. Y esta noticia me la da el anónimo porque en el poema de Borges que puse ayer no entendía la palabra “sesgo”.

No sé si esta norma es cierta o no, pero lo que sí sé es que a mi no me da la gana cumplirla. Creo que nos estamos acostumbrando a que nos den las cosas tan “mascaditas” que ya no nos molestamos por nada (y lo que es peor, a veces por nadie). Y así pasa lo que pasa muchas veces.

Es opción de cada uno querer aprender, así que si alguien no entiende una palabra que lea en esta casa pues ya sabe lo que tiene que hacer: molestarse en buscarla en el diccionario, o no, eso ya lo dejo a decisión personal de cada uno. Pero no me pidan que les haga el trabajo, va en contra de mi religión.


Ajedrez - Jorge Luis Borges.

lunes 16 de noviembre de 2009


I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste , la pieza
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?



Cuadro: "Satán enfrentándose a un hombre jugando por su alma"
Artista: Moritz Retzsch

La mano de Valle-Inclán.

jueves 12 de noviembre de 2009


Ramón María del Valle-Inclán perdió su mano en una pelea, en la madrileña Puerta del Sol, con el escritor Manuel Bueno. Parece ser que uno de los bastonazos que recibió Valle-Inclán hizo que el gemelo izquierdo se le clavase en la muñeca. El escritor no se preocupó de curarse la herida y esta se infectó de tal manera que hubo que amputarle la mano.

Adaptado a su invalidez, se dice que en una tertulia con otros escritores, Valle-Inclán quiso establecer una similitud entre su manquedad y la de Cervantes. “Vamos, Ramón, que eso no fue Lepanto”, parece ser que le contestó Jacinto Benavente.

También corre el rumor de que cuando alguien le preguntaba a Don Ramón qué le había pasado en la mano éste contestaba: “Se me ha perdido en la barba”.

¿Otro ejemplo del humor del gallego u otra de las leyendas urbanas que rodean su biografía?

Artistas callejeros.

martes 10 de noviembre de 2009

Acabo de escuchar en las noticias que hay ciudades en España que quieren retirar de la calle a los artistas callejeros. ¡Qué pena!

Me encanta pasear por esas calles donde trabajan cantantes, mimos, pintores… Siempre tengo la sensación de que son el último hálito de humanidad que queda en nuestras frías e impersonales ciudades. No veo por qué molestan tanto a nuestros políticos unas personas que lo único que quieren es ganarse unas monedas y compartir su talento. Porque, en la calle, hay muchos artistas con talento.

Y digo yo, ¿No hay otras cosas más importantes que “limpiar” en nuestras calles? Por favor ¡dejen en paz a los artistas callejeros! Y dedíquense a las cacas de los perros y a los carteristas. Por poner dos ejemplos.

“Cantaba, con una voz muy suave, una canción de un país lejano. La música volvía familiares a las palabras desconocidas. Parecía un fado para el alma, pero no tenía con él ninguna semejanza.

La canción decía, con las palabras veladas y la melodía humana, cosas que están en el alma de todos y que nadie conoce. Cantaba él con una especie de somnolencia, ignorando con la mirada a los oyentes, en un pequeño éxtasis callejero.

La gente reunida le oía sin gran zumba visible. La canción era de todo el mundo, y las palabras hablaban a veces con nosotros, secreto oriental de alguna raza perdida. El ruido de la ciudad no se oía si le oíamos, y pasaban los coches tan cerca que uno me rozó el faldón de la chaqueta. Pero lo sentía y no lo oí. Había una absorción en el canto del desconocido que le hacía bien a lo que en nosotros sueña o no consigue. Era un acontecimiento callejero, y todos nos fijamos en que el policía había doblado la esquina despacio. Se acercó con la misma lentitud. Se quedó parado un rato detrás del chico de los paraguas, como quien ve algo. En aquel momento el cantor se detuvo. Nadie dijo nada. Entonces intervino el policía.”

Texto: Fernando Pessoa - Libro del desasosiego.
Cuadro: "Músicos en la calle" - Rafael Boluda.

Libro del desasosiego - Fernando Pessoa.

domingo 8 de noviembre de 2009

"El hombre no debe poder ver su propia cara. Esto es lo más terrible que hay. La naturaleza le ha concedido el don de no poder verla, así como el de no poder mirar a sus propios ojos.

Sólo en el agua de los ríos y de los lagos podía mirar su rostro. Y la postura, incluso, que tenía que adoptar era simbólica. Tenía que inclinarse, que rebajarse para cometer la ignonimia de verse.

El creador del espejo envenenó el alma humana."

Cuadro: "Narciso" - Caravaggio.


Atribuida por su autor a Bernardo Soares, alter ego de Pessoa, el libro es el diario íntimo de un ayudante de contable que vive en la Lisboa de los años 30. No es un diario personal sino una exposición de reflexiones sobre la vida, la muerte, la soledad, el amor, la literatura, el arte… Cada una de las reflexiones forman, a mi modo de ver, un libro dentro del libro. Si a esto añadimos el don que Pessoa tiene para convertir la prosa en poesía y el don que posee para la narrativa y la descripción… El “Libro del desasosiego” es un libro único.

No me acuerdo por qué hace un mes decidí volver a leer el “Libro del desasosiego” de Pessoa. Recuerdo que la primera vez que lo hice disfruté muchísimo y que no me duró dos asaltos, pero esta vez no sé qué ha pasado porque me ha cautivado de tal manera que la lectura se ha vuelto más pausada, más saboreada. De hecho he tardado un mes en leerle cosa que, creo, no me ha pasado con ningún otro libro. Cada línea, cada párrafo me ha descubierto algo, me ha hecho parar la lectura para pensar. No sé, esta segunda lectura ha sido como más íntima, más personal. ¡Qué sabor de boca más bueno me ha dejado!

"Libro del desasosiego" debería ser lectura obligatoria. Hacedme caso, leedle.