martes 3 de noviembre de 2009
Ya os comenté en una ocasión lo que me gustan los mascarones de proa y la envidia que me daba Pablo Neruda con su colección y lo que me gustaría que el de la Marigalante estuviese colgando del techo de mi biblioteca (soñar es barato, ya lo sé). Así que podéis imaginar mi cara al ver el mascarón de la proa del Zamná.
Pregunté a Vital Alsar por el significado del mascarón. El capitán nos explica que es una Paloma de la Paz. Los agujeros de su cuerpo son las guerras, ya no tiene alas, pero todavía le quedan unas plumas que simbolizan la esperanza de que aún es posible un mundo donde la luz acabe con la oscuridad de las tinieblas.
Bellísimo mascarón de proa. Ya, ya, este tampoco podrá ser mío. Me conformaré con ampliar una de las fotos para colocarla en un sitio preferente de mi biblioteca así, cada vez que la mire, me sentiré orgullosa y honrada por haber sido recibida en Zamná y por el cariño con que me trataron su capitán y su tripulación.
Desde aquí, agradezco el tiempo que me dedicaron por entrañable y por enriquecedor.
Y, amigos, con esto concluyo mi inolvidable fin de semana.




5 Comments:
Me pesará siempre no haber estado en casa el día que entró en Santander.
Gracias por traenos el Zamna a tu blog, preciosas fotos Anjanuca.
Un beso.
Tejón, nos comentaron los tripulantes que la llegada a Santander fue espectacular. Barcos, yates, traineras, piragüas, les acompañaron tanto a la llegada como a la salida. Y la gente en el puerto... pues como en las otras expediciones.
Besucos.
Enamorada de los mascarones de proa. ¿No tendrás alguna antepasada pirata, Anjanuca?
En este caso, el símbolo es entrañable.
Gracias por mostrar estas cosas tan interesantes.
Pues no Anderea, no tengo ningún antepasado político ;)
Besucos.
Podéis ver videos de la llegada de Vital a Santander en mi blog http://ciudadanos-cantabria.blogspot.com
En Santander siempre se trata bien a Vital, tanto que tuvo que quedarse allí casi una semana. En cambio, en otros puertos como Barcelona, o Mallorca, está pasando sin pena ni gloria. Una pena.
Por cierto, en mi casa de Santander, tengo una copia (en escala pequeña) del mascarón de la Marigalante, obsequio de Enrique Jolly, el escultor.
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