martes, 18 de agosto de 2009

El asadito.


Llegó a la casa recordando las Coplas del Payador Perseguido: “Con su permiso viá dentrar/ aunque no soy convidao/ pero en mi pago un asao/ no es de nadies y es de todos.” No conocía ni a los dueños de la casa ni a los invitados, tan sólo al amigo que la dijo “ven”. Loco el argentino, pero un loco de gran corazón. Quizás por eso, porque la invitación salió del corazón, supo que no podía decir no.

En el jardín a un lado la carne asándose a fuego lento en la parrilla, enfrente un horno de leña perfumando el aire con aroma de pan recién hecho. El dueño de la casa abrió la puerta del horno, vigiló las brasas, el pan y las pizzas. Luego se giró y la dio la bienvenida con una cálida sonrisa. Uno a uno, todos los invitados se acercaron a ella para saludarla y lanzaron buena onda a la noche. Sin saber cómo se vio envuelta en un ambiente de familia.

La carne llegó a la mesa, el vino a las copas, las risas a los labios. Una guitarra desafinada se unió al grupo y unas manos firmes la fueron acariciando hasta que notas afinadas dijeron que ya estaba lista. La guitarra tenía dentro payadas, chacareras, zambas, chamamés… Y la noche se volvió música y corazón.

No sabría decir en qué momento se dio cuenta de lo afortunada que era, quizás fue desde la primera sonrisa. Allí estaba ella, rodeada de amigos, de buenas personas. Seducida por voces que cantaban historias y recitaban amores, enredada en sonrisas francas, hechizada por una mirada cómplice que la invitaba a unirse al estribillo, implicada con el momento y las personas. Una vez más la vida la hacía partícipe del mejor de los honores, del regalo más bonito.


Nota: Gracias a Diego y a Viviana que me ofrecieron su casa, su comida y sus amigos, y que me dieron lo mejor de sus corazones. Hay personas a las que se quiere desde el primer instante y que se instalan para siempre en lo más profundo del alma.

domingo, 16 de agosto de 2009

Melodía deseada.


Ansío ser el mástil de tu guitarra para formar un todo con tu cuerpo y sentir tus dedos jugando con sensualidad y tus manos acariciando con ternura y firmeza. Notar el surgir de las notas formando esa melodía que abrazas. Adivinar tu cuerpo marcando el compás. Conmoverme con el llanto, la alegría, la ternura, la melancolía de tu escala musical. Inventar contigo la intimidad de nuestra canción. Guardar en el alma las notas de la partida y liberarlas en el pentagrama del reencuentro.

viernes, 14 de agosto de 2009

El regalo de Nati.



Mi amiga Nati de Grado está intentando hacer un blog. Aprende rápido y se está divirtiendo de lo lindo.

De vez en cuando viene a casa para aclarar dudas o para que la ayude con cositas tipo poner música, subir un vídeo, corregir alguna cosita que no le gusta cómo ha quedado… Bueno, ya sabéis, todas esas dudas que hemos tenido nosotros al principio.

Hoy se ha presentado en casa con su portátil y, como sabe que me encanta la fruta (lo mío con la fruta es pura gula), me ha regalado una bolsa llena de paraguayos y peras de su huerta. ¡Ah! y un melón, que se me olvidaba.

Y ahora, comiendo una exquisita pera, me he acordado de un refrán que decía mi abuela. Aquí os lo dejo.

“Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta”

jueves, 13 de agosto de 2009

¡Ché, qué buena noticia!

Uno de los momentos del día que más me gustan es el del desayuno. Formo parte de ese grupo de gente que cuando se levanta no tiene sentimientos así que me gusta levantarme con tiempo suficiente para saborear despacito mi café con leche y mis tostadas y, poco a poco, vuelvo a ser persona.

Mientras desayuno, enciendo el ordenador y echo un vistazo a la prensa para ponerme al día de lo que ocurre por el mundo. Debería de quitar esta costumbre porque la mayoría de las veces, cuando abro el ordenador y veo lo que hay, se me cierra el estómago. Cierto es que hay días que al leer las noticias dan ganas de volverse a la cama y esperar al siguiente , pero hay otros que una sola noticia es capaz de hacer sombra a todas las demás y te hace salir a la calle con una alegría especial. Hoy es uno de esos días.

Hoy me ha alegrado el día saber que: El comité de expertos de la UNESCO aprobó la presentación de las ciudades de Buenos Aires y Montevideo en favor de la candidatura del Tango para que sea proclamado Patrimonio Cultural de la Humanidad. La propuesta será analizada por el Comité para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial y Cultural de la UNESCO, que se reunirá a fines de septiembre en Abu Dhabi.

Ya sabéis que soy una apasionada del folklore argentino y del Tango, por lo tanto, no tengo que explicaros la euforia que tengo en el cuerpo. Quiero compartir mi alegría con todos vosotros pero sobre todo con todos mis amigos argentinos, los que están acá y los que están allá, y qué mejor manera de hacerlo que con el maravilloso tango “Cuesta abajo” interpretado por el gran Carlos Gardel.

Yo, de momento, voy a meter el champán en la nevera. Estoy impaciente por levantar mi copa y brindar por todos aquellos, cantantes, compositores de letra y música, que consiguieron traspasar las fronteras y los corazones.



martes, 11 de agosto de 2009

Futuro.



"La madre tierra es para nosotros, no solamente fuente de riqueza económica que nos da el maíz, que es nuestra vida, sino proporciona tantas cosas que ambicionan los privilegiados de hoy. La tierra es raíz y fuente de nuestra cultura. Ella contiene nuestra memoria, ella acoge a nuestros antepasados y requiere por lo tanto también que nosotros la honremos y le devolvamos con ternura y respeto los bienes que nos brinda. Hay que cuidar y guardar la madre tierra para que nuestros hijos y nuestros nietos sigan percibiendo sus beneficios. Si el mundo no aprende ahora a respetar la naturaleza ¿qué futuro tendrán las nuevas generaciones?"


Rigoberta Menchú: Fragmento de su discurso el 10 de diciembre de 1992 en la entrega del premio Nobel.

sábado, 8 de agosto de 2009

Y vuelta la burra al trigo.

Tengo un amigo con el que comparto la pasión por la lectura pero que no entiende que no preste mis libros a nadie. Ya hemos discutido sobre ello alguna vez pero no hay forma de que lo entienda. Ayer hemos vuelto a las andadas y es que pretendía sacar de mi biblioteca nada más y nada menos que Rayuela de Julio Cortázar.

La experiencia me dice que cuando prestas un libro luego pasas meses reclamando su retorno y no siempre lo logras. La mayoría de las veces cuando prestas un libro no vuelve y, además, la persona que se lo llevó jura y perjura que te lo devolvió. Quizás sea verdad eso que dicen de que los libros son muy orgullosos y cuando los prestas se enfadan y ya no quieren saber más de ti. La cosa es que son tantos los libros que no me han devuelto que, ya hace muchos años, que decidí cortar por lo sano.

Así que quede claro: NO PRESTO LIBROS. Si alguien quiere uno que lo compre, y ayude a un librero, que también tiene hipoteca. Y si es cuestión económica pues a sacarse el carnet de la biblioteca, esos maravillosos locales llenos de libros y que los prestan a todo el que quiera.

Lo que sí hago es tomar nota del libro y la persona que me lo ha pedido prestado y, si su cumpleaños u otra fecha especial para esa persona está al caer, lo regalo. Pero los míos, son míos y se quedan en mi casa. ¿Les parece egoísta? Pues si, probablemente tengan razón, pero es mi biblioteca y hago con ella lo que me viene en gana.

Resumiendo, si alguna vez vienen a casa, y pretenden que les preste uno de mis libros, sepan ustedes que en mi humilde biblioteca rige el siguiente precepto:

“TE CUADRE O NO TE CUADRE, PRESTAR LIBROS NI A TU PADRE”

He dicho.
Foto: Alguno de los que no se prestan

martes, 4 de agosto de 2009

La quinta mujer - Henning Mankell.

Ella se sirvió té de un termo y preguntó de repente por qué era tan difícil vivir en Suecia.

- A veces he pensado que es debido a que hemos dejado de zurcir los calcetines- dijo Wallander.

Ella le miró inquisitivamente.

- Lo digo en serio –siguió él-. Cuando yo era pequeño, Suecia era todavía un país en el que uno zurcía sus calcetines. Yo aprendí incluso en la escuela cómo se hacía. Luego un día, de pronto, se terminó. Los calcetines rotos se tiraban. Nadie remendaba ya sus viejos calcetines. Toda la sociedad se transformó. Gastar y tirar fue la única regla que abarcaba de verdad a todo el mundo. Seguro que había quienes se empeñaban en remendar sus calcetines. Pero a estos ni se les veía ni se les oía. Mientras este cambio se limitó sólo a los calcetines, quizá no tuviera mucha importancia. Pero se fue extendiendo. Al final se convirtió en una especie de moral, invisible, pero siempre presente. Yo creo que eso cambió nuestro concepto de lo bueno y lo malo, de lo que se podía y lo que no se podía hacer a otras personas. Todo se ha vuelto mucho más duro. Hay cada vez más personas, especialmente jóvenes como tú, que se sienten innecesarias o incluso indeseadas en su propio país. Y ¿Cómo reaccionan? Pues con agresividad y desprecio. Lo más terrible es que, además, creo que estamos sólo al principio de algo que va a empeorar todavía más. Está creciendo una generación ahora, los que son más jóvenes que tú, que van a reaccionar con más violencia aún. Y ellos no tienen el menor recuerdo de que, en realidad, hubo un tiempo en el que uno se remendaba los calcetines. Un tiempo en el que no se usaban y tiraban ni los calcetines ni las personas.

Sinceramente, a pesar de estas líneas que me han resultado simpáticas, el libro... "ni fu ni fa". Mira que me gustan las novelas de Mankell pero esta me ha resultado bastante tediosa. Cuando quiero despejarme entre una lectura y otra suelo escoger una novela policíaca para ello pero esta vez la cosa no ha salido bien. ¡Qué se le va a hacer!