martes, 9 de febrero de 2010

… Y otra de arena.

Como el dicho: “Una de cal y otra de arena”. ¿Os acordáis de que hace unos días estaba contenta porque se había abierto una nueva librería en Palma? Esta era “la de cal”, hoy viene “la de arena”.

La que ha sido mi librería durante los trece años que llevo viviendo en Mallorca, Llibres Signo, ha cerrado. Bueno, quizás lo correcto sería decir que se ha ido. Me explico: mi librero tenía dos librerías y, a causa de los tiempos que corren, ha tenido que cerrar una de ellas, Llibres Signo.

A pesar de que podré seguir disfrutando de la compañía, los consejos y las pequeñas charlas con Leo, me siento triste. Ya sé que dentro del mal es el “menos mal” pero no sabéis cómo voy a extrañar el local donde se encontraba Llibres Signo. Ese local familiar, acogedor, un poco desordenado, viejo, con esos azulejos del año “catapúnchipún”, sólidas estanterías de madera que cubrían las paredes desde el suelo hasta el techo, la mesa donde trabajaban Juan Carlos y Leo, y la mesa en donde se encontraba la caja, mesas de esas horribles de oficina de color entre blanco y gris que es un color muy sufrido, la mesa de madera situada en el centro del local donde reposaban libros de todas las temáticas posibles desde filosofía hasta el último best seller pasando por un manual de “cómo colgar un cuadro sin provocar un derrumbe”, sus tarjetas de visita amarillas con la cara de Corto Maltés impresa… Mucho, voy a extrañar mucho a mi librería. Todavía recuerdo la primera vez que entré en ella (por aquel entonces se llamaba Librería Tótem) fue un amor a primera vista y fue un amor correspondido. Han sido trece años de total fidelidad hacia ella, durante estos años no he comprado libros en ninguna otra librería de Palma.

Borges decía estar seguro de que el paraíso se encontraba en algún tipo de librería, mi paraíso fue Signo.

Cuando empezábamos a concienciarnos de que España estaba pasando un grave periodo de crisis económica leí en la prensa que en épocas de crisis aumentaba la venta de libros. La gente recortaba gastos en cenas, copas, ropa…y se quedaba más en casa por lo que tenía más tiempo para leer. Nunca creí tal afirmación. En época de crisis la gente ve más la televisión.

El cierre de Llibres Signo es clara muestra de lo que pienso.

Che manuel

3 comentarios:

Cantares dijo...

Hay sitios con magia,si ademàs ese sitio es una librerìa es como un sitio con "vida", una pena, te comprendo.
Yo siempre escuchè que se lee menos en tiempos de crisis, no se..
Rudy y Peti son fantàsticos.
Tengo por costumbre regalar libros, desde siempre lo hago, incluso a bebès, hay para todas las edades y es una forma de acercarlos a e3se mundo maravilloso.
Besotes

Anjanuca dijo...

Veo, Cantares, que tú también tienes suerte con tus libreros. ¡Qué bien!

Besucos.

Anderea dijo...

Lo siento, compa.

Para siempre y cada vez más bella, en tu memoria y en tu corazón.

Y, gracias a esta entrada, también, aunque de otra manera, en los nuestros.

Un abrazo.