jueves, 28 de enero de 2010

El vestido.

El patrón de su vida estaba cosido con hilo de mezquindad en una tela de posesiones, botones sujetos con fingido amor para tapar ojales de mentiras, puntadas de falsa plata ribeteaban las cenefas y mangas a medio brazo bordadas con engaño.

Había invertido muchas horas en la confección de ese radiante vestido. Lo único que le faltaba para ser perfecto era una tela hermosa que cubriese sus hombros en los días álgidos. Buscó entre todas las telas del muestrario.

Sólo halló un frío tul de soledad.


6 comentarios:

Logio dijo...

Si, ese tul suele ser frío, abriga muy poco, yo le recomiendo que se ponga algo encima... no me malinterpretes, ja, ja., estoy hablado de algún abrigo de ilusión o de una simple chaquetilla de esperanza.

Anjanuca dijo...

¡Ahhh! Me habías asustado Logio. Quien crea una vida a base de trampas y engaños no creo que sepa lo que son la ilusión y la esperanza.

Besucos.

Wara dijo...

Tienes razón, hacerse con un vestido así requiere muchísimo empeño, muchas horas de dedicación. Ojalá el sastre/la costurera encuentren un fallo y decidan ponerle remedio.

Besos, Anjauca. Preciosa metáfora.

Anjanuca dijo...

Wara, no sé qué decirte. Hay quien sólo ve el vestido sin pensar si le sienta bien o mal.

Besucos.

Agustin dijo...

Hola
Si he entendido bien este post solo puedo decirte que tienes razón, cuando un amor se cimenta sobre sobre intereses y mentira dejandolo fraguar al gusto de los pensamientos y los deseos pronto se derrumba y deja ver su verdadera base. Un amor verdadero es más sencillo, solo hay que dejarse llevar por el corazón, sin ojos para escoger, sin cabeza para elegir... El amor no es nada pensado es simplemente un impulso del corazón.
Un saludo

Anjanuca dijo...

Más o menos Agustín. Yo hablaba de la vida en general, tú has afilado más y lo has centrado en el amor que, al final, es la base de todo lo que pasa en la vida.

Gracias por la reflexión Agustín.
Besucos.