jueves, 11 de agosto de 2011

El mundo de los hijos.

Hace tiempo que estoy registrada en un foro de lectura donde hay unas personas excelentes. Personas con las que comencé compartiendo la afición a la lectura y que, sin darme cuenta, ha llegado a ser muy importantes para mí.

Por causas personales y laborales les he tenido bastante abandonados últimamente pero ahora, que por fin las cosas van tomando el curso que tienen que tomar, he regresado a ellos con la alegría del que regresa a casa. Ha sido tanto el tiempo que he estado alejada que llevo unos días merodeando por los diferentes apartados del foro (libros, música, cumpleaños, arte, humor…) para ponerme un poco al día de las cosas que han ocurrido durante mi ausencia.

Hoy, en uno de esos apartados he encontrado un artículo de Leopoldo Abadía que me ha encantado por su sensatez. Y así de pronto me he acordado de todos los que soléis entrar a esta casa y he pensado que debía mostrároslo.

Ahí va, a ver qué opináis.

"Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos.

Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".

Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"

Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"

Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido:

"Y a mí...¿¡ qué me importa?!"

Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.
Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

1. La guerra civil española

2. La segunda guerra mundial

3. Las dos bombas atómicas

4. Corea

5. Vietnam

6. Los Balcanes

7. Afganistán

8. Irak

9. Internet

10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.

Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar?...¡ Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante:

Intentar darme una muy buena formación.

Ysi no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depresión y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".

Porque si son buena gente harán un mundo bueno.

Por tanto

Menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:

que sepan distinguir el bien del mal,

que no digan que todo vale,

que no miren para otro lado ante la corrupción,

que piensen en los demás,

que sean generosos. . . .

En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven vasca con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho...

"qué hijos íbamos a dejar a este mundo".

O sea que a esa señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar...

Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres.

Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro:

Los Padres.

Ya sé que todos tienen mucho trabajo,

que las cosas ya no son como antes,

que el padre y la madre llegan cansados a casa,

que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva,
que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.

Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

Leopoldo Abadía

P. D .

1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.

2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.

3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles."

8 comentarios:

chus dijo...

La señora tenia su razon, que furo lequeda a españa, es triste, o quizas sorprendente, ayer eesta con mi marido en parque, en fistas, estamos en una mesa que tenia varias sillas, se acerca un niño --10 añitos-- mas menos, nos preguta ¿puedo couer una silla? la cogioy dijo gracias. Eso es normal, hoy es raro. pd vi la tierruca, que la mia tamboen.un abrazo

Anjanuca dijo...

Si Chus, hoy es raro un comportamiento educado en un niño de esa edad. Raro pero esperanzador.

Besucos

J.M.Gonzalo dijo...

Verdades como puños dice este señor.Educacion es lo que deberiamos dar a nuestros hijos,no como esos padres que sueltan a sus hijos por el mundo a que les aguanten los demas.Hoy fui con mi mujer y mi nieto a tomar algo,yo adoro a mis hijos y nietos, los adoro.Pero no soporto a los niños y estaba tomando mi coca-cola cuando se acerco una ñiña repelente a que le dejara los jugetes mi nieto y comerse sus chucherias con el cuento de que se debia compartir y los padres tocandose los eggs en la mesa de al lado.Si en vez de enseñarle a ser caradura a esa niña le enseñaran respeto y no molestar a nadie,a mi,que no quieres ser molestado por niños repelentes otro gallo le cantara el dia de mañana.Para la proxima en vez de una fuente te saco en el blog a un mazizo enseñando tableta de chocolate....
Besos

Cantares dijo...

EXCELENTE!!!
Una vieja amiga muy mayor (está en los noventa y tantos) suele decir, hasta aquí, hice lo mejor que pude, ahora arreglense solos porque yo me voy jajajaja
Les dejamos un mundo convulsionado.

Los dejamos formados lo mejor posible para enfrentar las dificultades, de alguna forma se las arreglarán, como hicimos nosotros.
BESOS MIL
mil doscientos también

Anjanuca dijo...

No es cuestión de buenos modales, Juan Manuel, que tampoco sobran, es cuestión de formar buenas personas, personas de honor y palabra. ¡Ah! no me gustan los tipo tableta chocolate, prefiero una barriguita con cerebro ;)

Cantares, sabia tu amiga jajaja. Si hizo todo lo que estuvo en sus manos para formar personas de bien, es seguro lo consiguió. Está demostrado que a la larga lo que se aprende y se vive en casa nos acompaña hasta el final.

Besucos. (Tomen los que quieran, hay de sobra).

Anderea dijo...

Pues así, de entrada, a mí también me parece estupendo.

¡Cómo me gustaría llegar a ser abuela! "Malcríar a tope". En fin, de momento, me toca esto otro de los límites, buscar el medio... y, aún así, también disfrutar y sonreír y partirse de la risa y buscar preguntas y respuestas con él...

¡Buen fin de semana, prenda!

Alondra dijo...

¡Hola! los hijos no traen libros de instrucciones pero su hogar es la mejor referencia, absorven como esponjas; los límites no están reñidos con el amor; el recibir con el compartir.
Se tienen pocos hijos y demasiado tarde y resolvemos la falta de tiempo con una permisividad que se creen merecedores de todos los derechos y ninguna obligación.
En fin no nos vendría mal a los padres saber lo que queremos: dar importancia a las cosas pequeñas, no envidiar tanto a los demás, respetar el trabajo de otros, y no creernos el ombligo del mundo para que los hijos vieran que en la vida nada se regala, se lucha y primero es lo esencial y luego lo prescindible.
Saludos afectuoso

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


COMPARTIENDO ILUSION
TELXINOE

CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...




ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE TOQUE DE CANELA ,STAR WARS, CARROS DE FUEGO, MEMORIAS DE AFRICA , CHAPLIN MONOCULO NOMBRE DE LA ROSA, ALBATROS GLADIATOR, ACEBO CUMBRES BORRASCOSAS, ENEMIGO A LAS PUERTAS, CACHORRO, FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER ,CHOCOLATE Y CREPUSCULO 1 Y2.

José
Ramón...