domingo, 13 de febrero de 2011

Entre pucheros.

Esta semana ha llegado a mi casa, regalo sorpresa de mi madre, un horno y una vitrocerámica.  Estoy más contenta que un niño con zapatos nuevos.

Así que la lectura de este fin de semana ha ido alternando los manuales de “desinstrucciones” con los libros de cocina.  

De los supuestos manuales de instrucciones mejor ni hablo. Cuanto más los leo más me lio así que siempre acabo por apartarlos a un lado y probando todos los botones hasta que consigo hacer funcionar el aparato. Hace años que he llegado a la conclusión de que, salvo los de Ikea que son clarísimos, los demás no me sirven nada más que para confundirme y cabrearme. Y como el fin de semana ha sido fantástico pues no quiero enfadarme pensando en ellos, así que prefiero hablaros de mis libros de cocina.

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Probablemente son, de todos mis libros, los que utilizo más a menudo (ya os comenté que cocinar es una de mis aficiones, activa mis sentidos y me relaja). Los tengo colocados en la cocina, en una estantería que me hizo un amigo a propósito para colocarlos y tenerlos a mano.

libro cocina antiguoEl primer libro de cocina que tuve fue el que siempre vi en manos de mi madre y que, cuando me independicé, ella me regaló. Este año se le he regalado yo a mi hermano pequeño que también  disfruta cocinando y que ha decidido que ya tiene años para vivir por su cuenta. Se trata del libro de cocina de la Sección Femenina. Todo un clásico. Sus recetas son las clásicas de la cocina de nuestras madres y abuelas. Posee un amplio recetario y es estupendo para empezar a experimentar por los fogones.

 

Cuando ya dominaba el tema de las lentejas, alubias, garbanzos, estofados… me hice seguidora fiel del programa de Karlos Arguiñano y, cansada de escribir sus televisivas recetas a todo correr frente a la tele, compré uno de sus recetarios. El recetario de Arguiñano me gusta por su originalidad y su sencillez y porque los ingredientes que utiliza en sus platos se pueden comprar en el ultramarinos de mi barrio. Cuando uso el libro de Arguiñano suelo poner boleros y rancheras de música de fondo. Es que no puedo evitar imaginármele cantando en el programa. Nunca he escuchado a nadie destrozar un bolero con tanto estilo y elegancia. Me encanta.

  Arguiñano

Servidora es nieta de una abuela que tenía en casa ocho hijos, un marido, una hermana soltera y sus padres y como buena administradora de su hogar era capaz de afeitar un huevo al aire y sacar pelo. Yo he heredado algo de esto. Y así lo debieron de pensar sus Majestades los Reyes Magos el año que me regalaron las recetas de cocina y las de repostería de las Hermanas Clarisas.  Hay que ver lo que las sores son capaces de hacer con las sobras de la nevera o con un trozo de pan duro. Los recetarios de las Hermanas Clarisas sólo tienen un pequeño problema: al igual que nuestras madres y abuelas, en alguna de las recetas utilizan su propio sistema de medida. Ellas no se manejan con gramos, kilos o centilitros. No, ellas hablan de trozos, poquitos, chorros, pizcas…. Y, por supuesto, sus hornos jamás están a 250º, sus hornos están “más o menos a punto”. Pero una vez que le coges el truco no os imagináis la de  maravillas que enseñan esas monjitas. Además ambos recetarios están ilustrados con unas monjitas simpatiquísimas obra de Sor Isabel.

  monjas monjas2

También tengo mi propio recetario, personalizado con mi nombre, que me regalaron hace tiempo y en el que voy anotando esos platos que me enseñan mis amigos como la pasta de las empanadas argentinas y su relleno, o recetas de tradición familiar como las galletucas de mantequilla, las rosquillas de anís de mi niñez o los diferentes adobes para las carnes que hacía mi bisabuela. En este recetario guardo auténticos tesoros culinarios.

Con el tiempo he ido adquiriendo otros libros de cocina, pero quizás sean estos cuatro libros, junto con mi propio recetario, los que más utilizo y a los que más cariño tengo.

Pero a pesar de la gran ayuda que son los libros de cocina, no debéis olvidar que…

"A quien cuece y amasa, de todo le pasa."

7 comentarios:

Cantares dijo...

Arguiñano me encanta, por aquí le tenemos cariño, es tan suelto y espontáneo que resulta difícil no quererlo y hace todo sencillo y sabroso.
Yo cocino a ojo, hace mucho que no tomo un libro de cocina, salvo para subir alguna receta al blog y para no confundir a nadie con mis "poquitos, bastante, menos de una taza"... jajaja
Vitrocerámica? es un recipiente?
No lo tengo, después me decís.
Me encantó el post, la cocina es el sitio más cálido y creativo de la casa, creo que incluso derrama alegría.
Besos grandotes

Anjanuca dijo...

Cantares, pues también Arguiñano os quiere mucho a vosotros. A menudo en su programa habla de Argentina y de sus amigos allá. Te mando un correo con una foto de la vitrocerámica ("Vitro" familiarmente, no sé cómo le decís allá.

Yo también creo que la cocina es un lugar muy cálido de la casa.

Besucos.

Cantares dijo...

A ya!!! vitro de vidrio es una "Pirex" de aquí.
Vine a decirte:
¡GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!
Lo subí y me corrió frío por la espalda,pero no me callo más.
GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!
Besos

Anderea dijo...

Anjanuca, me impresiona el orden de tu estantería.

Cantares y tú me dais una envidia de cortar. ¡Ojalá yo fuera una cocinera experimentada! ¡Ojalá mi cocina derramará alegría!

Me estoy riendo ahora mismo al pensar la que he armado esta mañana para hacer unas albóndigas totalmente "a ojo" porque mi tía que es la cocinera habitual no llegaba a misa y me ha dejado al cargo,

Al cargo no sé, pero que de poco me cargo la vitro, la cocina, la instalación eléctrica y, por supuesto, la salsa de las albóndigas... no cabe duda.

Menos mal que, para cuando ha vuelto la cocinera, ya tenía la cosa hecha y la limpieza casi terminada (la cacharrada que he preparado pasando la salsa de una sartén a otra, de una cazuela a otra ha sido "curiosa".

Voy a evitaros la relación de los ingredientes, por ejemplo (hasta galleta de chocolate le he metido).

Menos mal que mi madre se ha interesado por el tema y me ha dado moral a expuertas. Ella ha sido una magnífica cocinera, pero desde que tuvo su primer derrame, ha olvidado y olvida tanto que ya no cocina.

En fin, que mi ángel de la guarda, San Pancracio y la santa que sea patrona de los comensales han hecho causa común y todos, incluido el amigo de mi hijo, se han comido las albóndigas en cuestión e incluso han dicho que estaban muy ricas (?).

Y es que cuando yo digo que vivo con ángeles...

Muchos muxutxus a las dos.

y que disfrutes mucho con tus regalos, Anjanuca.

¿Subirás la receta de las galletucas de mantequilla? Por fa, por faaaaaaaa... Me estoy relamiendo ya.

Dulces sueños.

¡Qué placer de entrada! ¡Gracias, preciosa!

Anderea dijo...

Siento la enorme extensión del comentario, Anjanuca.

Ayer me pareció increíble que justo ayer, ese día que yo cocinaba (nunca cocino), tú hicieras esta entrada.

Perdona.

Muxucu bat.

Anjanuca dijo...

Jajaja Anderea, no te preocupe la extensión del comentario ha sido muy divertido.

Mujer, todo es pillarle el truco. La cocina es cuestión de tiempo, cariño y paciencia.

Besucos.

Anónimo dijo...

Sopa
http://www.lanacion.com.ar/1350194-washington-insiste-es-un-conflicto-serio-y-sin-precedente?utm_source=p-qltl

Cantares