Anoche, pensando en lo interesante que es lo que están haciendo sobre todo porque lo están haciendo codo con codo con papá (supongo que mamá también aporta algo), pues eso, pensando en ellos me dije: “Anjanuca, te estás olvidando de la literatura infantil. Y eso no está bien.” Así que abro un nuevo apartado dedicado a los futuros lectores, a los niños.
Y, puesto que fue pensando en ellos que surgió la idea, este primer post está dedicado a Jorge y a Lucía.
¿Alguna vez habéis intentado explicar a alguien cuánto le queréis? ¿A que no es fácil? Yo más bien diría que es imposible. No hay forma de medir el tamaño de los sentimientos, quizás por eso es por lo que siempre acabamos recurriendo a la expresión “con toda mi alma” porque es el alma el único almacén que no tiene límites, cabe todo, tenga el tamaño que tenga.
Hace un par de años, una amiga me descubrió los cuentos “Adivina cuánto te quiero” de Sam McBratney, con ilustraciones de Anita Jeram.
El primer tomo se titula así: “Adivina cuánto te quiero” y en él, la liebre pequeña de color avellana y su madre, la liebre grande de color avellana, se cuentan cuánto se quieren. La liebre pequeña de color avellana intenta demostrar a su mamá que es ella quien la quiere más. ¿Lo conseguirá?
He oído que en el Hospital materno infantil de Oviedo regalan este cuento a las futuras mamás para que lo pongan en la canastilla de sus bebés. Magnífica idea que deberían de copiar el resto de hospitales.
Hay otros cuatro tomos de cuentos con estas entrañables protagonistas. Están editados por la editorial Kokinos y se presentan en una caja que contiene los cuatro cuentos que se titulan “Adivina cuanto te quiero…: en primavera, verano, otoño e invierno”.
Si alguien tiene niños pequeños, os aconsejo que les regaléis estos cuentos. Estas dos entrañables liebres os van a hacer pasar un rato fantástico con vuestros hijos.


