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lunes, 23 de abril de 2012

Sant Jordi 2012

 FlorLa verdad, a estas horas del día mas que celebrar Sant Jordi he ido a despedir a Jordi.

Como nadie me regala un libro el día de Sant Jordi, que también es el Día del Libro, pues me lo auto regalo yo. De la rosa se encarga mi librero que es un tío detallista. A pesar de que tengo una libretita donde voy apuntando títulos de libros a tener en cuenta en próximas compras, por Sant Jordi suelo aprovechar para comprar aquellos que leí hace tiempo y de los que guardo un estupendo sabor de boca pero que, curiosamente, no están en mi biblioteca. Son libros que en su día llegaron desde el préstamo bien de la biblioteca del colegio, de la del instituto, bien de la biblioteca del barrio. Algunos incluso me los prestó alguna alma cándida amiga que no pensó a lo que se arriesgaba dejándomelos. 

Este año le ha tocado el turno a Julio Cortázar. Ya están en casa sus "Cuentos completos". Una relectura que hace tiempo que me apetece volver a disfrutar. Creo que los voy a situar en la mesita de noche y los iré leyendo a sorbitos así podré combinarlos con otros libros (No sé por qué, quizás sea cosa de la costumbre, pero me resulta extraño tener empezado un sólo libro).

Ya hacía meses que cuando iba a La Biblioteca de Babel veía los dos tomos arriba en las estanterías guiñándome el ojo de manera seductora y esta mañana me he dicho "de hoy no pasan". Y aquí los tengo a mi lado esperando que estampe mi ex-libris y busque el punto de libro que les va a acompañar.

¡Qué contenta estoy!. Flor  

Aprovecho este rincón para felicitar a todos los Jorges y Jordis, especialmente  a mi Jorge favorito que, quien sabe, quizás algún día sus dibujitos ilustren algún libro maravilloso.

martes, 17 de enero de 2012

Arma de instrucción masiva.

Gracias a un compañero del Foro Que Leer y Que Charlar, en el que participo desde hace años y en el que he hecho buenos amigos con los que compartir lecturas, gustos musicales. momentos personales y otras muchas cosas, he sabido de la existencia de un personaje de la provincia argentina de Entre Ríos que, subido a un curioso vehículo, regala cultura por todo el país.

Me ha encantado la idea y me ha hecho pensar ¿Funcionaría en España una iniciativa tan bonita? Puede, pero tengo serias dudas.

Os presento al escultor Raúl Lemessoff y su escultura móvil "El arma de instrucción masiva".

Simplemente ¡Genial!

domingo, 15 de enero de 2012

Recortes.

El viernes por la tarde, después del trabajo, fui a la librería con la intención de comprar dos libros que tenía anotados en mi cuadernito próximas compras:

" La tumba de Lenin" obra por la que el periodista americano David Remnick ganó el premio Pulitzer, y "Los ladrones del Cordero Místico" de Noah Charney.

Lenin Ladrones

No sé por qué iba con la sensación de que no estarían disponibles y que tendría que dejarlos encargados pero cuando los pedí allí estaban. Por cierto, cuando mi librero me dio el de Noah Charney me di cuenta de que dentro tenía un papelito que indicaba que era un encargo de otro cliente. Se lo hice saber, por si no se había dado cuenta, y me explicó que le tenían guardado desde octubre y el cliente no había dado señales de vida. ¡Qué huevos tienen algunos! (perdón pero estas faltas de respeto me sacan de mis casillas).

Cuando llegué a casa, me preparé una buena cenita y, después de darme una ducha caliente, me dispuse a preparar el ambiente para una noche de placentera lectura: me serví una copita de un delicioso Ribera del Duero que me han regalado, puse música Bach interpretada por el maestro Rostropovich, acomodé los cojines en el sofá y me arropé con mi cálida manta. Tomé entre mis manos "Los ladrones del Cordero Místico" y….. ¡Mierda! ¡¡¡Faltaban las primeras treinta y dos páginas!!!!

El sábado a primera hora de la mañana, antes de ir al mercado, fui corriendo a la librería y les dije: ¡Mirad lo que ha pasado, el gobierno ya ha empezado a aplicar los recortes a la cultura! Mi librero, muerto de risa, me dijo: No mujer, es un error de imprenta. Espera que tengo otro ejemplar.

¡Menos mal! ¡Menudo susto me había llevado!

sábado, 3 de septiembre de 2011

Una mala racha.

No os imagináis cómo me molesta que después de haber disfrutado con un libro el siguiente me salga rana. Si, como este mes, son los dos siguientes … menudo mosqueo que me entra.

Había acabado "Una muñeca rusa" de Bioy Casares, unos preciosos cuentos que me han hecho pasar unos ratos realmente buenos, y quise cambiar de género así que, de entre todos los que se acumulan en la mesa de pendientes, elegí  una novela:El-cementerio-de-Praga-Umberto-Eco

 "El cementerio de Praga" de Umberto Eco.  De verdad que he hecho un esfuerzo enorme por llegar al final pero he sido incapaz. Cuando andaba por la página trescientos y pico, y he visto que aún me quedaba casi otras tantas, por poco me da  un patatús. ¡Por Dios qué bodrio! No recuerdo haber tenido entre manos algo tan pesado, tan lento, tan espeso, en mi vida. Y mira que al principio prometía pero, lo digo en serio, ha sido superior a mis fuerzas. Por cuestión de salud mental he tenido que cerrarle y condenarle a los infiernos.

 

libreria

La siguiente elección fue "La Librería" de Penelope Fitzgerald. Recuerdo que le compré atraída por el título y por ese Cottage inglés tan bonito que lucía en la portada. Además el resumen de la contraportada prometía una bonita historia. Pues tengo la sensación de haber comprado el borrador del libro. Todos los capítulos, descripciones de personajes y paisajes parecen inacabados. En todo te quedas a medias. Una pena porque el libro podía haber dado para mucho más pero parece que la autora se cansó de escribir.

 

Bueno, a ver si con el siguiente hay más suerte.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Miss Italia cultural.

Llevo todo el día riendo a papo lleno. Os cuento.

Parece ser que la organización del concurso de Miss Italia no quiere que sus representantes sean ejemplo de cuerpos anoréxicos y cerebros huecos. De momento y para lo de la anorexia han vetado a todas aquellas mujeres que estén por debajo de la talla cuarenta o que hayan pasado por el cirujano. Hasta aquí nada que reprochar, más bien todo lo contrario, aplaudo la decisión.

Pero ahora viene lo bueno.

Dicen los organizadores del certamen que las futuras misses son ejemplo para el resto de las jóvenes italianas y por lo tanto deben de dar ejemplo de “gracia y pudor”. No sé vosotros pero yo no veo el desfile con trajes al más puro estilo Princesa de Eboli.

La organización quiere que sus misses se parezcan a (sic) “muchachas” como Sofía Loren o Lucía Bosé. La verdad, llamar muchachas a dos mujeres que hoy en día son señoras, y que en sus años brillantes nunca me parecieron “muchachas” sino más bien “mujeres de armas tomar”, no sé pero me parece un desacierto, por no decir un insulto, por parte de los organizadores. Pero es que además la comisión de Miss Italia no perdonará el poco pudor y las mujeres transgresoras. O sea, igualito, igualito que Sofía Loren y Lucía Bosé, jajajaja.

Y ahora lo mejor de todo.

Las nuevas reglas para presentarse a Miss Italia “recomiendan” a las candidatas leer periódicos y leer al menos tres libros al año. Supongo que “recomiendan” y no “exigen” más que nada para asegurar que las próximas ediciones se celebren. A un amigo esta idea le parece estupenda y él propone que los próximos candidatos al Premio Planeta desfilen en bañador.

Aunque parezca increíble hay más. Para que las misses no pierdan el tiempo con dudas de qué leer (recordad que sólo disponen de doce meses para la exagerada cantidad de tres libros) la organización recomienda tres títulos: “Ana Karenina” de Tolstoi, “Madame Bovary” de Flaubert y “Orgullo y prejuicio” de Austen. No se quejen las futuras misses que podría haber sido peor, al menos nadie se acordó de “Guerra y Paz” de Tolstoi. Además los tres libros que les han recomendado han sido llevados a la gran pantalla, vamos que… Eso.

Y, por último, recuerdan los organizadores que “el hambre engorda y el ayuno es peligroso”. 

Está decidido. Si me da tiempo a cambiar de nacionalidad este año me presento: tengo la talla cuarenta, leo más de tres libros al año y la prensa diariamente, y disfruto como una loca comiendo un buen chuletón así que gano seguro. ¡Ainch, no! Que me olvido de la parte de transgresora y pudorosa.

Una lástima, ellos se lo pierden. RisotadasRisotadasRisotadas 

domingo, 23 de enero de 2011

Arte.

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"… Lea lo menos posible reflexiones de orden estético y crítico: o bien son puntos de vista partidistas, fosilizados y que han perdido sentido en su endurecimiento sin vida, o bien son hábiles juego de palabras en los que hoy gana un punto de vista y mañana el contrario. Las obras de arte son de una soledad infinita y nada las alcanza menos que la crítica. Unicamente el amor es capaz de captarlas y retenerlas y ser justo hacia ellas."

(Cartas a un joven poeta – Rainer María Rilke)

 

La foto: tres puntos de libro que compré este verano en un puesto de artesanía africano. Están hechos con plumas sobre papel reciclado y me parecieron un trabajo bellísimo que sólo podía haber sido realizado por una persona con gran sensibilidad artística.

domingo, 25 de abril de 2010

El peligro de los cuentos.

Para quienes tenemos el sentido del humor bastante desarrollado, el Ministerio de Igualdad es una gran fuente de carcajadas. Lo último que me ha provocado un calambre de la risa han sido las declaraciones de la ministra sobre el mensaje sexista de los clásicos de la literatura infantil. "La cenicienta", "Blancanieves" o "La bella durmiente", por poner un ejemplo, son un auténtico peligro para nuestros niños.

Ayer, alguien que me conoce bien, me ha enviado un artículo de Elvira Lindo, publicado en la sección de opinión del diario El País el 18 de abril, que no tiene desperdicio. El artículo viene a cuento de dichas declaraciones. Mientras leía el artículo, he llegado a pensar que la escritora me conoce de algo porque ha descrito mi infancia al dedillo. Bueno, menos en lo de las costras en las rodillas, que yo, lo confieso, no fui jamás una niña "trasto" más bien fui tranquilita.

Os dejo el artículo de Elvira Lindo a ver si alguien se reconoce. A ver, tened en cuenta que la escritora fue niña, así que los chicos cambiad palabras como "muñecas" y "comiditas" por "camión" y "placa del sheriff" , ya me entendéis.

Blancanieves

MI VIDA, EN DOS PATADAS – Elvira Lindo.

Yo era esa niña que jugaba con muñecas. Esa niña que, en la época remota en que los niños podíamos salir solos a los parques, se bajaba a la plaza paseando a su bebé de plástico en su cochecito de plástico. Yo era esa niña que preparaba comiditas con tierra, la niña que hablaba a su muñeco, le bañaba, le cortaba el pelo y le pedía a sus tías que le hicieran jerséis para el invierno. Yo era la niña que cuando veía a su madre arreglarse le pedía que le pintara los labios, que le pusiera un poquito de perfume detrás de las orejas y que le robaba los zapatos de tacón para disfrutar del sonido maravilloso de los tacones. Esa delicadeza estética y maternal no era cortapisa, queridos amigos, para que fuera la más burra entre las niñas que en el mundo ha habido jugando al churro-mediamanga-mangaentera, un juego tan bestia como el fútbol americano pero sin casco. Yo era esa niña que, con dos costras permanentes en las rodillas, llegaba a casa derrotada de los juegos callejeros, pero como si tuviera una conciencia temprana de que la época del juego se esfuma, no perdía el tiempo: sentaba a mis cinco muñecos en filas como si estuvieran en la escuela y les daba clase. A una de las muñecas le ponía el nombre de una chula de mi colegio y la tenía castigada todo el tiempo contra la pared. Qué placer sentía yo, tan dulce en la vida real, al vengarme de quien tanto me hacía sufrir a mí con sus burlas. Yo era esa niña que leía mucho. Aunque antes de saber leer ya sabía lo que era la literatura gracias a mis tías, que me contaron muchos cuentos. Los clásicos, Garbancito, El enano saltarín, Caperucita o Cenicienta. Aprender a leer fue para mí descubrir el mecanismo por el cual uno escucha un cuento cuantas veces quiera. A los doce años ya tenía pretensiones de adulta y empecé a leer las novelas de mayores. Me interesaban, sobre todo, los argumentos en los que se entrelazaran azarosamente las vidas humanas y, por supuesto, aquellos en los que al final venciera el amor. Cuidado, esto que algunos pudieran considerar cursi no estaba reñido con que empezara a encontrar abusivo eso de que fuéramos siempre las chicas las que limpiáramos la cocina. Como niña inteligente que era, sabía muy bien distinguir entre el mundo de la ficción y el mundo real, y el hecho de que en muchas novelas las heroínas buscaran la felicidad a través del casamiento no había convertido eso en el objetivo de mi vida. En mi adolescencia me hice joven revolucionaria y me propuse leer algunos ensayos de pedagogía, sexualidad, psicología. Como resultado de estas lecturas llegué a la conclusión de que había sido una niña antigua y masacrada por la cultura reaccionaria. Una niña de vergüenza ajena. Según el retrato robot de estos estremecedores ensayos, la niña inteligente era la que optaba por los juegos de acción, prefería jugar con automóviles en vez de con muñecas, no quería ser princesa y se masturbaba desde que tenía uso de razón porque de lo inteligente que era antes de saber dónde estaba Leningrado esa niña ya se tenía localizado el clítoris. Yo hubiera seguido jugando con muñecas hasta tener un niño real entre mis brazos, pero ni por asomo deseaba ser una joven carca. Por fortuna, fui madre jovencísima y, aunque era la época en que se decía que el instinto maternal era una construcción cultural impuesta, yo vivía en secreto mi instinto, mi brutal instinto, era como la loba con su cachorro. Cuando llegó el momento de leerle a la criatura cuentos yo ya me estaba librando, por fortuna, de esa idea de que todo juego y todo cuento han de ser pedagógicos y cumplir estrictas reglas morales. Al niño le gustaban monstruos espantosos, pero la mejor manera de tenerlo encandilado era contarle un cuento clásico. Dada mi experiencia como madre primero y como escritora de cuentos después, me gustaría, en algún momento, ser escuchada por quienes creen que para cambiar la realidad tienen que emplear las tijeras de podar en la literatura infantil. ¿Por qué hay que tener menos respeto a la Cenicienta que a las novelas de Jane Austen, que al fin y al cabo tratan de lo mismo, de mujeres que luchan por salir de una vida miserable gracias al amor y al matrimonio? Los que hayan leído la Cenicienta a un niño se darán cuenta de que el crío no se pone de lado del príncipe por el hecho de ser un varón; el niño, como cualquier lector, se identifica con la protagonista, con la Cenicienta. Igual que las niñas se identifican con el superhéroe. Los niños van siempre con el protagonista, sea del género que sea. Por Dios. Es de cajón. Los cuentos clásicos están hechos de acero, han soportado el paso del tiempo, adiestran al niño en las emociones puras: el amor, el abandono, la pena, el ansia de superación y el triunfo del inteligente contra el bruto. ¿Qué tendrá que ver eso con la violencia de género o la perpetuación de los roles? Siendo autora de cuentos he sufrido muchas veces la falta de respeto que se le tiene a la literatura infantil, pero ya esto de querer meter cuchara en los cuentos clásicos me parece, sobre todo, trasnochado. Añadiría algo más: tengan un poco más de respeto por los juegos de niñas. Que jugar a casitas, a mamás o leer historias de amor no nos hace ni tontas, ni putas, ni sumisas. ¡Sumisa yo!

Al pan, pan….

sábado, 24 de abril de 2010

Ayer y hoy…

Por motivos de horarios laborales, ayer no pude darme una vuelta por Palma para disfrutar de S. Jordi, o del día del libro si lo prefieren. Pero por la tarde un amigo me invitó a tomar un café (que luego resultó ser un gin-tonic) y me regaló dos libros y una rosa. ¡Qué ilusión me hizo! Siempre soy yo quien me auto-regalo el libro.

Al llegar a casa, abro mi correo y veo que tengo un mensaje de Nati de Grado: “Mañana 24 de abril, cuentacuentos en la Librería Agora.”

Así que esta mañana a las once y media estaba ya a la puerta de la Librería Agora donde Ramona Pérez, la que sin duda será mi nueva librera, me ha dado una cálida bienvenida que ha acompañado de una enorme sonrisa.

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En lo que esperábamos a Nati y a la pianista cántabra Sandra Umbría, me he dado una vueltecita por la librería y ha pasado lo inevitable:

- Cuentos de Mario Benedetti.

- Cuentos de Emilia Pardo Bazán.

- Poesía completa de José Martí.

Menos mal que Nati y Sandra han llegado puntuales y no he tenido más remedio que parar.

P4240118 Nati ha comenzado contándonos la leyenda de San Jorge y el dragón para que entendiésemos por qué el día de San Jordi se regalan rosas. Después, mi cuentacuentos favorita, ha rendido un homenaje a Frédéric Chopin con motivo del 200 aniversario de su nacimiento y, como ya hizo antes con Mozart, nos ha contado la vida del compositor… en verso. Al piano, Sandra interpretando algunas de las piezas más significativas del polaco.

El público, de todas las edades pero con mayoría infantil, fantástico y algo inquieto. Aún así se han portado como campeones. Qué gusto me dan esos padres que tienen tiempo para compartir con sus hijos y que se implican con ellos en este tipo de actividades. Y qué placer verles después con sus hijos entre las estanterías de la librería buscando cuentos y libros y dejándose aconsejar por Nati y Ramona sobre las lecturas más apropiadas para cada edad.

P4240115 Gracias, Ramona, por una mañana fantástica y sobre todo por tu compromiso con la cultura y su difusión. Todos sabemos que corren tiempos complicados por eso es muy grato saber que en una calle de Palma hay una librera que hace un gran esfuerzo por mantener un club de lectura y por programar con asiduidad actividades culturales tanto para adultos como para niños. Hoy me has conquistado y te adopto oficialmente como mi librera.

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Mientras esperaba a Nati para regresar a casa, ha caído otro (cuánto tarda esta mujer en recoger sus apachuscos):

- “Nadie acabará con los libros” de Umberto Eco y Jean-Claude Carrière.

Tengo que hablar seriamente con la cuentista. Si nos cuenta las historias en una librería dejo de ir a escucharla porque esto, si no, va a ser una ruina.

sábado, 16 de enero de 2010

El libro más caro del mundo II


El libro más caro del mundo cuesta 153 millones de euros (ciento cincuenta y tres, sí señores) y tiene sólo trece páginas. Vamos que, si mis cálculos son ciertos, la página sale a casi doce milloncitos de ná. Al alcance de cualquier amante de la lectura.

Según su autor, Tomas Alexander Hartmann, su precio es tan elevado porque en él quedan resueltas las tres cuestiones más importantes de la Humanidad: ¿De dónde venimos?, ¿A dónde vamos? Y ¿Cuál es la misión real que todavía está por realizar? Y el Sr. Hartmann debe de ser toda una eminencia porque dice haber resuelto tales enigmas él solito y sólo ha necesitado trescientas frases para hacerlo.

Al preguntarle cómo llegó a ese precio, Hartmann dijo que necesitó más de 30 años para escribir las 13 páginas de "The Task" y que en general el precio de algo varía en función de la oferta y la demanda, si se mira sin ninguna aplicación.

La última vez que el libro fue expuesto al público fue en marzo de 2009 en Art Dubai.

En fin, no sé vosotros, pero yo, ni aun sobrándome semejante cantidad de dinero, compraría este libro. Me parece inmoral gastar esa cifra en lo que me parece es la obra de una persona engreída y endiosada cuando en el mundo hay millones de personas que mueren de de hambre o de enfermedades tan comunes como una sencilla gripe. Pero, como soy realista, sé que la inmoralidad sale a menudo impune y siempre habrá algún voluntario para hacerse con él.

Así se le atragante.
Datos obtenidos de: "El economista"

viernes, 15 de enero de 2010

¿El libro más caro del mundo?

Gracias a un navarrico muy querido por todos, llevo unos días con la boca abierta cual bocarte de Santoña.

Verán, nuestro navarro me ha enviado una presentación de Power Point con algunos de los “caprichitos” más caros del mundo. Un poco de mal humor me ponen a mi estas cosas cada vez que las veo y pienso en como anda el mundo pero bueno, eso es harina de otro costal.

El caso es que, de todo lo que estaba viendo, hubo una cosa que me llamó especialmente la atención: El libro más caro del mundo. Y digo que me llamó la atención primero porque, la verdad, nunca se me había ocurrido pensar en ello y segundo porque ¿quién pone precio a algo así? La cosa es que me vino a la cabeza aquella famosa frase de Manuel Machado “Todo necio confunde valor y precio”.

Buscando por esta anarquía que es Internet he encontrado algo de información sobre el que es considerado como el libro más caro del mundo y me gustaría compartirla con vosotros. ¡Ea! Ahí va.


LOS EVANGELIOS DE “ENRIQUE EL LEON”.

El libro es del S. XII y fue adquirido en 1983 en una subasta de Sotheby’s por la módica cantidad de dieciséis millones de euros (16 millones, habéis leído bien).

La propiedad del manuscrito la comparten amablemente Alemania, Baja Sajonia, Baviera y la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano que se ocupan de su conservación ( a ver, como para que se te caiga una gota de café encima).

Los evangelios fueron mandados a hacer en 1188, por el entonces príncipe de los reinos de Sajonia y Baviera, Enrique “El león”, al convento de Helmarshausen.

Las ilustraciones están consideradas como una muestra excepcional del arte medieval




Una, como es curiosa, ha seguido buscando un poco más y…. resulta que, desde el año pasado, se podría decir que estos evangelios tienen un precio “asequible”.

Pero me parecen demasiados sobresaltos para un mismo día, esta historia os la contaré mañana. No vaya a haber desmayos.

domingo, 10 de enero de 2010

Cojones del Anticristo.

Cuenta la Historia que el Beato de Liébana tenía grandes diferencias teológicas con Elipando de Toledo que al parecer era un poco hereje pues sostenía que Jesucristo era sólo hijo adoptivo de Dios. Su enemistad llegaba hasta tal punto que el Beato de Liébana le llegó a definir como “el cojón del anticristo”.

Os cuento esto para que no se asuste nadie si, de visita por mi tierruca, ve en el escaparate de alguna tienda un cartel como éste que he fotografiado en Liérganes.


Los “Cojones del Anticristo” son unas pastas de té típicas del valle de Liébana cuyo ingrediente principal son las avellanas y que están requetebuenas. Sólo por el diseño de la caja merecen, ser compradas.


Pues eso, que el nombre no tiene nada que ver con el contenido es sólo cachondeo comercial.

jueves, 12 de noviembre de 2009

La mano de Valle-Inclán.


Ramón María del Valle-Inclán perdió su mano en una pelea, en la madrileña Puerta del Sol, con el escritor Manuel Bueno. Parece ser que uno de los bastonazos que recibió Valle-Inclán hizo que el gemelo izquierdo se le clavase en la muñeca. El escritor no se preocupó de curarse la herida y esta se infectó de tal manera que hubo que amputarle la mano.

Adaptado a su invalidez, se dice que en una tertulia con otros escritores, Valle-Inclán quiso establecer una similitud entre su manquedad y la de Cervantes. “Vamos, Ramón, que eso no fue Lepanto”, parece ser que le contestó Jacinto Benavente.

También corre el rumor de que cuando alguien le preguntaba a Don Ramón qué le había pasado en la mano éste contestaba: “Se me ha perdido en la barba”.

¿Otro ejemplo del humor del gallego u otra de las leyendas urbanas que rodean su biografía?

martes, 29 de septiembre de 2009

Un cumpleaños muy especial.


El 29 de septiembre de 1964 la revista “Primera Plana” de Buenos Aires comienza a publicar dos veces por semana las tiras de Mafalda.

Hoy, en su 45 cumpleaños, me gustaría poder estar sentada junto a ella en el barrio San Telmo para poder felicitarla y para darle las gracias por todas las risas y sonsiras que me ha regalado a lo largo de estos años.

45 años y las reflexiones de esta inteligente niña siguen de plena actualidad, qué pena lo poco que el mundo ha cambiado. Si la escuchásemos más…

En su honor, y para celebrar su cumpleaños, sacaré sus viñetas de mi biblioteca por enésima vez y pasaré la tarde con ella.

Che, gordita, que los cumplas muy feliz.

Gracias Quino.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Grand Splendid de Buenos Aires.

El 14 de mayo de 1919 se inauguró, en la zona conocida como el Saint Germaine Porteño, el Splendid Theatre de la ciudad de Buenos Aires que se convirtió en la sala teatral más lujosa de la ciudad.

Su situación era única, en el centro de los palacetes y muy cerca de una zona residencial distinguida. Fue construido con todas las comodidades y siguiendo todas las exigencias de las ordenanzas municipales. Cuentan las crónicas de la época que su suelo estaba tapizado con una gruesa alfombra verde, que el frente tenía una forma curva que permitía sentarse sin que las rodillas tropezasen con nada, que las butacas eran las más cómodas y que la platea estaba tapizada con una finísima tela de seda verde que era lo último en decoración de grandes teatros. Hay que destacar en la arquitectura del edificio la espectacular cúpula, realizada por el pintor italiano Nazareno Orlandi, que reproduce temas de la I Guerra Mundial en un estilo que mezcla el manierismo y el romanticismo. El Splendid introdujo la novedad de los abonos, al estilo de los teatros norteamericanos. Hacia 1924 comenzó a organizar conciertos de tango que luego se grababa por el sello El Nacional Odeón. Por su escenario pasaron los grandes del tango: Gardel, Ignacio Corsini, Lola Membrivesy Roberto Firpo que le compuso un tango titulado “Grand Splendid”.

En 1926, comenzó a funcionar como sala de cine y en ella se estrenaron los clásicos del cine argentino. Fue en la sala del Splendid donde se exhibió la primera película sonora en Buenos Aires.

En uno de los pisos altos del edificio nació la primera radio de la ciudad “Radio Splendid” que tuvo entre sus invitados artistas de la talla de Carlos Gardel o Canaro con su orquesta.
En febrero del año 2000 el grupo Ilhsa firmó un contrato de alquiler por el edificio y lo remodeló, conservando su estructura y belleza arquitectónica, para convertirlo en lo que en la actualidad es la segunda librería más grande de Sudamérica y la segunda más bella del mundo según el diario británico The Guardian. La librería Ateneo Grand Splendid.

La librería posee tres plantas de exposición y venta de libros en dos mil metros cuadrados, salas de lectura, un amplio espacio dedicado la literatura infantil y una cafetería temática situada en el escenario desde donde se puede disfrutar de toda la majestuosidad del edificio.


El Ateneo Grand splendid se inauguró el viernes 25 de septiembre de 2000. Ayer cumplió nueve años y desde aquí deseo que los cumpla feliz pero, sobre todo, que cumpla muchos, muchos años más.



miércoles, 23 de septiembre de 2009

Los mascarones de proa de Pablo Neruda.

Esta mañana he encontrado un bonito regalo en mi correo electrónico. Me lo ha enviado mi amigo “Tejón” desde “Náufragos de la mar”. Tejón me ha regalado unas fotos que ha sacado al mascarón de proa del “Thalassa”, un precioso bergantín goleta de tres palos de bandera holandesa, que ha estado navegando por aguas de la bahía de Santander durante la celebración del II Festival del Mar.



En el correo, Tejón me dice “seguro que podrás hacer algo con ellas.” Pues si señor, voy a hacer con ellas algo que tenía en mente hace tiempo pero que, unas cosas por otras, he ido dejando para más adelante.

Vamos allá:

Además de la poesía, las mujeres y la afición por coleccionar, Pablo Neruda tuvo otra gran pasión: el mar. Tuvo en
Isla Negra (Chile) en una casa frente al mar, escribió sobre el mar y en el mar. Coleccionó barquitos armados dentro de botellas, barcos en miniatura, marinas de diversos pintores, silbatos marineros, ojos de buey, escafandras, bitácoras… A lo largo de sus viajes alrededor del mundo fue adquiriendo innumerables objetos (monedas, billetes, libros, muebles…) que el poeta denominaba “mis juguetes”.

Reconozco que me llamó la atención esta faceta coleccionista de Neruda, pero la que colección que más me fascinó fue una que, por norteña y amante del mar, me pareció de una originalidad y belleza enorme: Pablo Neruda coleccionaba Mascarones de Proa. Dicen que allá donde se vendían partes de barcos hundidos o inservibles, allá se acercaba Neruda para adquirir un mascarón de proa para su colección. ¡Qué envidia me dio el poeta con esta colección! ¡Lo que yo daría por tener en el salón de mi casa el mascarón de proa de la “Marigalante”!, por cierto, Neruda también soñó con tener este mascarón.

Aquí dejo unas fotos de algunos de los mascarones de Neruda. Disfrútenlas.

"La Medusa"

"María Celeste"

"La Guillermina" y escritorio del poeta.

Otros mascarones de la colección.

“En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche”.
(“Memorias” – Pablo Neruda).

jueves, 23 de julio de 2009

Gustazos.

Gustazos los que me he estoy dando esta semana. Digo “me estoy dando” porque todavía estamos a jueves y queda mucho por delante.

El martes estuve asistí a un homenaje que Nati de Grado y Barbara Wallus rindieron a Mario Benedetti en el magnífico escenario de Valldemossa.

Nati hizo una selección exquisita de textos del libro “Vivir adrede” y de los Haikus del escritor. Con esa voz serena que la caracteriza Nati nos tuvo bien calladitos y atentos hasta el final y nos dejó con ganas de mucho, mucho más. Esto es lo malo de Nati, que nunca te sacias, siempre te quedas con ganas de más.

Como Nati es mucha Nati, nos regaló a todos los asistentes un punto de libro en cuyo reverso, y de su puño y letra, había escrito un Haiku de Benedetti. Guardo el mío como un tesoro.

No le podía faltar a Don Mario la música de Vivaldi y de ello se encargó Bárbara quien además provocó la anécdota de la noche. Bueno ella no, su violín que, a medio recital, decidió tomarse un descanso y para ello hizo que una cuerda se rompiese. Y, nuestra Bárbara que es una profesional, se retiró cinco minutitos para poner una nueva cuerda y afinarla. No sé que le diría a su violín pero cuando regresó la música fue más intensa, más música, más Vivaldi.




Y el miércoles por la noche estuve en el bar Sa Cova de Santanyí para volver a disfrutar de nuevo de Sergio Bustos y Lepoldo Juanes. Esta vez acompañados por teclado, acordeón y chelo.

Al llegar al bar veo en la puerta de entrada esta maravilla de cartel:

Como podréis imaginaros nada más leer esto predije que la noche iba a ser especial. Y así fue. La música, el lugar y la gente formaron un todo inolvidable.

Otros dos momentos para guardar en mi cajita de concha de caracola.

Música: "Yo vengo a ofrecer mi corazón" (Fito Páez).
Artistas: Sergio Bustos y Leopoldo Juanes.

sábado, 18 de julio de 2009

Cultura Vs Muñoz Seca.

Estaba dando una vuelta por esta vuestra casa, pensando que quizás sería buena idea añadir algún mueble más porque veo las paredes muy blancas, y me he dado cuenta de que tengo un poco olvidadas las anécdotas de nuestros escritores.

Así que hoy vamos a poner un “cotilleo” sobre Don Pedro Muñoz Seca autor de “La venganza de Don Mendo”, maravillosa caricatura de tragedia que si no habéis leído, os recomiendo que hagáis. La carcajada está asegurada.

Pues bien, vamos allá:

Cuentan que Don Pedro Muñoz Seca recibió una carta del Ministerio de Cultura que decía:

“"Estimado Sr. Muñoz Seca:
[...] Sin duda, usted es un escritor de gran popularidad, por lo que resulta especialmente lamentable que a menudo el lenguaje empleado en sus obras sea tan vulgar y malsonante [...]"

(Como veréis ya por aquellos tiempos el Ministerio de “Cultura” apuntaba maneras.)

A los pocos días el ministro de Cultura recibió respuesta del señor Muñoz Seca:

"Estimado Sr. Ministro:
En este mismo instante, tengo su carta delante; en breves momentos la tendré detrás".

Vamos que, como dirían los infantones de “La venganza de Don Mendo”:

¡Pobres locos!...
Para asaltar torreones,
cuatro Quiñones son pocos.
¡Hacen falta más Quiñones!

jueves, 12 de febrero de 2009

Manías.

Mi amiga Carmen me ha dejado un comentario pidiéndome que me pase por su casa porque tengo un regalito esperándome. Y, como me encantan los regalos...pues he ido a recogerlo con mucha ilusión.

Pero, ¡Ah, Carmen! ¡Qué pillina que eres! Esto no es un regalo, tú lo que quieres es que confiese mis intimidades ;)

Lo que quiere saber Carmen es si tengo manías o rarezas y que cuente siete de ellas. Lo cierto es que tengo muchas manías y que "rarita" si que soy ¡gracias a Dios!. Como este rinconcito guarda básicamente cosas relacionadas con mis lecturas, he pensado que me voy a centrar en mis manías a la hora de leer. De la otras no pienso decir ni "pio". Pues ahí van siete:

1.- No puedo abrir las páginas del libro del todo, estirando las páginas a tope. Me parece que le hago daño.

2.- Nunca doblo una esquina de la página para señalar por dónde voy. Lo considero delito y debería de estar registrado en el Código Penal. ¿Para qué están los puntos de libro?

3.- No pinto, subrayo, anoto en los márgenes.... ¿Qué os parecería si cuando alguien os da su teléfono os lo escribiese en la frente o en la mano para que no se os olvide? Pues eso.

4.- Antes de empezar un libro busco detenidamente el punto de libro que quiero usar para marcar la lectura. No llevamos el mismo vestido para ir a tomar un café que para un funeral. ¿no?

5.- Cuando compro un libro no acepto la bolsa asquerosa de plástico que me ofrecen para llevármelo. Tengo la sensación de que le ahogo. Lo llevo en la mano, abrazado contra mi pecho.

6.- Cuando llego a casa con un nuevo libro lo primero que hago es estampar mi ex-libris, poner el año de la compra y si tienen esa horrile faja exterior con críticas tirarla a la basura.

7.- Siempre dejo entre las páginas el ticket de compra. Es muy gracioso, pasados los años, ver lo que me costó. Si el ticket es de varios libros, lo cual sucede casi siempre, conservo la etiqueta del precio en cada uno de ellos.

Ya ves Carmen, tengo mis "rarezas". Que conste que tengo muchas más pero tampoco es cosa de contarlo todo de golpe. Que luego sabéis más que yo :)

¡Madre mía! ¡A saber qué vaís a pensar de mí a partir de ahora! Sed clementes por favor.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Unamuno Vs Rubén Darío.




Parece ser que allá por el 1900, el poeta Rubén Darío que estaba preparando un artículo de elogio hacia Miguel de Unamuno, leyó en un diario madrileño que le entregó Valle Inclán, un artículo de Unamuno sobre su persona. En dicho artículo, Unamuno decía, entre otras lindezas, que al poeta nicaragüenses aún se le veían las plumas que de indio que llevaba dentro de sí.

Rubén Darío, todo un señor, envía la siguiente nota a Unamuno: “Admirado señor: He leído su artículo. Yo había escrito antes otro sobre usted, sobre su obra. Ahí va. Quiero decirle que yo remito hoy mi trabajo a Buenos Aires, para publicarlo en La Nación, sin quitarle ni añadirle una coma, con la constancia de mi admiración rendida hacia todo lo que usted ha producido. Y firmo esta carta con una de las plumas de indio que, según usted, aún llevo dentro de mí.”

Pasados unos meses de la publicación de dichos artículos, Unamuno se encuentra en la calle con Valle Inclán y le comenta lo sucedido (hechos que el gallego ya conocía) y lo desconcertante de la situación.

Valle Inclán se exalta y le contesta:

«El suceso, amigo don Miguel, no tiene nada de notable y mucho menos de desconcertante. Es, sencillamente, el resultado del enfrentamiento de dos sujetos diferentes y opuestos. Es una realidad natural. Ustedes no han nacido para entenderse, porque Rubén y usted son antípodas. Verá usted: Rubén tiene todos los defectos de la carne: es glotón, bebedor, es mujeriego, es holgazán, etc. Pero posee, en cambio, todas las virtudes del espíritu: es bueno, es generoso, es sencillo, es humilde, etc. En cambio, usted almacena todas las virtudes de la carne: es usted frugal, abstemio, casto e infatigable. Y tiene usted todos los vicios del espíritu: es usted soberbio, ególatra, avaro, rencoroso, etc. Por eso, cuando Rubén se muera y se le pudra la carne que es lo que tiene malo, le quedará el espíritu, que es lo que tiene bueno, ¡y se salvará! Pero a usted, cuando se muera y se le pudra la carne, que es lo que tiene bueno, le quedará el espíritu, que es lo que tiene malo, ¡y se condenará!».

“Desde entonces, Unamuno anda muy preocupado”. O al menos eso era lo que decía Don Ramón mientras se mesaba las barbas.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El cartel de Dalt Murada.

A veces me pregunto si además de placer, lo mío con la lectura no tiene también algo de adicción, digo esto, porque a veces cuando voy caminando, aunque lleve prisa, acabo parándome ante algún cartel simplemente para leer lo que pone.

La mayoría de las veces son anuncios, publicidad, nada especial. Pero otras, sucede que me encuentro con cosas curiosas, o anecdóticas, o realmente bonitas como un cartel de cerámica que descubrí hace años cuando llegué a la isla y fui a pasear por Dalt Murada.

El domingo pasado paseando, por los alrededores de nuestra bellísima catedral, aproveché que tenía en el bolso mi cámara y me acerqué de nuevo hasta él para hacerle una fotografía.

No sólo me gustó estéticamente sino también porque cuenta es parte de la historia de una de las familias artesanas del vidrio soplado en Mallorca.

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